martes, 27 de octubre de 2009

Cuento "Una en un Millón" publicado en Axxon

“Después de tantos años es realmente extraño, Estela, que volvamos a encontrarnos en el mismo lugar que nos vimos por vez primera. ¿Viene usted aquí a menudo?”
Grandes Esperanzas, Charles Dickens


Con esta referencia y homenaje a Charles Dickens y su novela "Grandes Esperanzas" es que comienza mi cuento "Una en un Millón", que el lunes recién pasado fue finalmente publicado en la revista electrónica Axxon. No puedo dejar de señalar lo contento que estoy por este hecho. Como señalé antes, "Una en un Millón" es un mozaico de muchas ideas y experiencias, y donde de hecho, puse muchas esperanzas. Es bueno ver está meta cumplida y ahora dejar a la criatura en manos de los lectores. Por experiencia puedo decir que en el mundillo de la ciencia ficción hispanoamericana uno nunca sabe que destino puede tener un trabajo y donde puede terminar en un tiempo más. Ojalá le vaya bien.
Si desean leer el cuento, pueden hacerlo aquí.
Como verán los editores han tenido la deferencia, no conmigo especialmente claro, de encargar un dibujo o imagen dedicado al cuento. En este caso fue Pedro Belushi el que intentó, con mucho éxito y pericia en mi opinión, capturar de alguna forma la escencia del relato. Es la imagen, que con permiso del autor, he reproducido en esta entrada.
Y bien. Solo invitarlos a leer el cuento y a conterme si les gusto o no.

Hasta pronto.

lunes, 19 de octubre de 2009

Llegó mi primer ASFM!

Aunque debiera agregar, mi primer ASFM en 15 años, pues entre 1991 y 1994, mas o menos, estuve suscrito a la revista. Luego pude adquirir algunos números en tiendas en algunos de mis viajes, y por fin de nuevo vuelvo a estar suscrito.
Claro, mucha agua ha pasado bajo el puento, pero oh, sorpresa, la revista trae un cuento de Mike Resnick, otro de Brian Stableford y un articulo de Robert Silverberg. Las cosas cambian, pero no tanto.
¿Que puedo decir desde ya? No me gusto la portada. La editorial de Sheila Williams contandonos de los cambios de dirección que han tenido las oficinas de la publicación junto con un tour por la Gran Manzana. El resto, nada por ahora. Ojos a la obra, ponerme a leer, y de ahí les cuento si es que hay algo digno que contar.

Nota 1: Si he estado ausente ultimamente ha sido porque he estado enfermo. Solo una gripe fuerte, nada más en todo caso.
Nota 2: La imagen fue tomada de http://www.asimovs.com/_issue_0912/index.shtml

domingo, 4 de octubre de 2009

El Sonido del Trueno. Ray Bradbury. 1952.

Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 10.
El Sonido del Trueno. Ray Bradbury. 1952.

"El Sonido del Trueno" es un relato tan famoso que es poco lo que puedo decir a modo de presentación. De hecho hace poco, en el 2005, salió una película inspirada en él y que a mi a lo menos no me pareció del todo mala. Como sea, aquí esta Bradbury y espero que esta sea la ocasión de aprender y discutir sobre este escritor tan especial dentro del género. Fue publicado originalmente en la revista Collier´s de junio 28 de 1952.

En esta ocasión volveré a recurrir a los comentarios hechos por oevega en el foro de tauzero.



¡Qué cuento más bueno!

Lo leí hace mucho, e incluso vi una película sobre el tema, pero no lo asociaba con Bradbury.

Ahora que lo releí no tengo menos que decir que es una obra maestra, y por varias razones. Veamos las literarias primero:

(1) Bradbury aplica la técnica clásica del cuento: gancho, climax, descenlace sorpresivo (con vuelta de tuerca X-D). Y lo hace muy bien, pues el impacto que produce en el lector es exactamente el planeado por el escritor.

(2) Sigue al pie de la letra la recomendación canónica de aligerar el cuento, sacando de él toda la grasa que sobra. Escribe sólo lo indispensable para producir el impacto y todo el resto se va al tacho de la basura. Tanto la arquitectura como el rítmo del cuento me parecen perfectas.

(3) El estilo claro y simple de Bradbury, que entiende cualquiera, sin palabras tiradas de las mechas como "crunch" ó "hobbit". Bradbury se expresa en este cuento con la claridad que amaba Asimov, y eso se agradece.

(4) Sin dejar de ser claro, su fraseo es impecable y sus metáforas y asociaciones son finas y precisas.

Sin embargo, creo que lo más importante de éste cuento -y de todo cuento que valga la pena- es la ilustración de una idea conmovedora y grandiosa. Antes de llegar a la idea, veamos la parte científica y de ciencia-ficción.

(1) El cuento usa la parafernalia del pulp para crear la trama, más que como esencia del mismo. La máquina del tiempo y los senderos antigravitacionales son recursos archiconocidos del pulp, que si bien poco tienen que ver con la ciencia sí permiten crear interesantes historias.

(2) Sin embargo, la parte científica del cuento no se encuentra en las vulgaridades pulp sino en el concepto grandioso que un pequeño cambio en el pasado remoto crecería con el paso del tiempo, produciendo un impacto gigantesco en el futuro a largo plazo. Una variación minúscula en las condiciones iniciales divergía con el tiempo hacia resultados totalmente irreconocibles. Expresado en otros términos: no se puede predecir el clima [8-O]

No se si los lectores se habrán dado cuenta pero Bradbury estáprediciendo nada más y nada menos que el comportamiento caótico de los sistemas no-lineales. En términos humanos: Bradbury es un profeta de la Teoría del Caos! Su cuento data de 1952 y la Teoría del Caos fue descubierta a principios de los '60s y sólo ha sido aceptada hace unos diez años atrás. Curiosamente, algunas de las consecuencias más importantes de esa teoría son los fractales.

Con eso, me saco el sombrero con Bradbury. Este cuento es, para mi, geníal. Por su técnica, su contenido y su profetica predicción de un concepto científico fundamental.

Un Siete!

Nota: La imagen fue tomada de http://www.pe.com/

sábado, 3 de octubre de 2009

Distrito 9; Excelente

Notable película. No solo la producción y el particular estilo narrativo que simula un reportaje periodístico. Lo mejor es la historia misma. Ciencia ficción de la mejor, basada en una idea clásica del género, la venida de una nave extraterrestre, una que por su tamaño recuerda a las de "Día de la Independencia". Pero no. Estos alienigenas distan mucho de aquellos temibles invasores, estos son más bien una especie de refugiados, pobres, agresivos entre ellos, incluso quizas limitados intelectualmente.
Aunque la idea recuerda un poco a Alien-nation, la serie de televisión, el enfoque es totalmente diferente. La xenofobia es aquí mucho mas real y directa, y por supuesto, destacan los paradigmas sociales de los extraterrestres que los vuelven practicamente incomprensibles en sus conductas. Aquellos quienes son absolutamente predecibles en su conducta somos nosotros mismos, de nuevo mostrando lo peor de la raza humana.
Pero dejo eso a las numerosas reseñas sobre esta pelicula. Lo único que puedo agregar es que es un imperdible para cualquier amante de la ciencia ficción. Si, hay un par de errores menores en el argumento, como la nula explicación de porque un contendedor de combustible posee un agente capaz de mutar el ADN humano, o el porque es necesario volar un transporte hacia la nave madre cuando se puede operar está última por control remoto, pero son sutiles y perdonables en mi opinión. La apuesta de los creadores por ciencia ficción inteligente y original bien merece esa conseción de nuestra parte.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Fuerza Joe

Hace unos días me enteré que Joe Haldeman estaba en la UCI de un hospital de Cincinnati, aquejado de algún problema abdominal que requirió una intervención importante. Joe es autor de numerosos y excelentes trabajos, entre ellos "La Guerra Interminable", ganadora de un Hugo y que aparentemente se convertirá en pelicual en el 2011 de la mano de Riddley Scott.
Tuve la oportunidad de conocerle personalmente, como conté en otro post (ver aquí), y puedo decir que él y su esposa Gay son muy buenas personas, gentiles y generosas. Es por ello que mis oraciones y mejores deseos están con ellos en este momento, confiando en una pronta recuperación de Joe. De hecho ayer en la noche recibí un mail de un amigo de Gay (que aparentemente está administrando su mail) anunciando una importante mejoría en su estado de salud, en específico, una reducción de su temperatura a niveles mas o menos normales, cuestión que había mantenido preocupados a todos durante los últimos días.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Del Humus de la Mente y la Hierba que Crece

Esta semana he recibido la estupenda noticia de que un relato mio, "Una en un Millón" fue aceptado para su eventual publicación en Axxon, la prestigiosa revista electrónica de ciencia ficción. Un cuento que me llevó algo así como año y medio lograr escribir, pero que venía gestandose en mi cabeza hacía quizas más de una década.
¿De donde saca uno sus ideas para una historia? Porque no hay duda que el proceso creativo envuelto en la construcción de una obra de ficción es muy distinta a cuando escribimos un ensayo o un articulo académico o de cualquier otra clase. Tolkien hablaba del humus de la mente, constituido por todas las cosas que había leído, y en verdad, de todas sus vivencias acumuladas, y donde de pronto surgían algunos brotes. Muchos terminan marchitandose, pero otros, como en el caso del gran maestro de la fantasia heroica y su Señor de los Anillos, se convierten en tremendas sequoias, para llegar a ser ellos mismos humus en la mente de otros creadores.
Es así como, al menos en mi caso, las ideas nacen en un momento indeterminado, y quedan ahí dando vueltas, emergiendo de vez en cuando, transformadas por algun nuevo elemento, alguna nueva vivencia.
Y luego viene la magia. Un día o una noche de especial inspiración, donde finalmente ese "otro yo" del que habla Kate Wilhelm en su espectacular "Storyteller" plasma en palabras aquellas imagenes y sentimientos que eran las hojas y el tallo de aquel brote en particular.
No podría siquiera saber la multitud de detalles que confluyen para dar forma a una historia en particular. Pienso en "Una en un Millón", y si, quizas están plasmadas allí mis propias frustraciones románticas de la adolescencia, y también la experiencia de un adulto que ya ve por espejo retrovisor todo aquello. Por supuesto, está también Charles Dickens, ya que el cuento es de alguna forma un homenaje bastante explicito a "Grandes Esperanzas", y también Blade Runner.
Y está esta escena, la que aparece adjuntada en este comentario, perteneciente a la presentación de un juego de Play Station llamado Chrono Cross, y que jugue hace varios años atrás. Lo primero, por supuesto, decir que es un juego excelente y altamente recomendable. Pero lo que me interesa destacar en este punto es el como un simple detalle, esta imagen, puede golpear como un meteorito el mundo que hemos construido hasta entonces, darle un giro y convertirlo en algo nuevo, brillante, pristino, lleno de un significado que no tenía antes. Y no es que lo hayamos sabido en ese instante. Lo supimos cuando intentamos imaginar la escena final y nos encontramos con ese rostro y esa mirada en medio de una playa desconocida, y entonces todo tuvo sentido.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los Observadores Viven en Vano. Cordwainer Smith. 1950.

Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 09.
Los Observadores Viven en Vano. Cordwainer Smith. 1950.

Supongo que es difícil decir exactamente en que momento terminó la Edad de Oro, y comenzó eso que Michael Ashley llama la Edad de los Clásicos. También es difícil decir si acaso "Las Verdes Colinas de la Tierra" no es un producto típico de la Edad de Oro , o quizás tiene algún que se yo nuevo bajo el sol.

Como sea, para mi por lo menos es claro que el relato que les presentamos a continuación definitivamente no es de la Era de Campbell, esto si que es algo nuevo bajo el sol, creo, definitivamente.
Les dejamos entonces con Cordwainer Smith y sus "Los Observadores Viven en Vano"... ya el solo titulo es enigmáticamente sugerente.

Nota: "Los Observadores Viven en Vano" fue publicada originalmente en la revista Fantasy Book, en 1950.

A mi por lo menos me parece un ejemplo notable de lo que un buen cuento de CF debe de ser. Un par de conceptos eje; dos especulaciones científicas extrapoladas, combinadas y llevadas a consecuencias lógicas. La posibilidad de que la mente humana no pueda tolerar el Espacio Exterior, y la posibilidad de interrumpir la comunicación de la mente con el cuerpo.
Luego un escenario que apunta a mostrar las estructuras sociales que se generan a partir de esos elementos y la forma en que los seres humanos se desenvuelven en ella. El argumento, preciso, directo, de ninguna forma forzado.
Pero lo realmente interesante del cuento es su posición antiparadigmática. Este es un futuro demasiado ajeno para nosotros, tanto que nos repugna y no es la clase de futuro que queremos ni el cual estamos acostumbrados a leer en las revistas de la época. Y sin embargo los seres humanos parecen adaptados y conformes con su realidad, felices tanto como nosotros, y es nuestra sociedad la que quizás les parece repulsiva.
Es un mundo donde los seres humanos hemos empezado a dejar de ser precisamente "humanos". Por lo menos bajo lo que hoy entendemos como tal, y por lo tanto nos obliga a revisar nuestros paradigmas sobre la cuestión. De alguna manera anticipa las mismas ideas que serian explotadas por Dick y luego por el cyberpunk e incluso hoy entre los apologistas de la singularidad. Claro, lo más probable es que en estos contextos la historia no habría tenido un final feliz.
Ademas hay una miriada de detalles, cada uno digno de un análisis propio;
- El hecho de que "liberadas" de las hormonas y estímulos sensoriales directos nuestras mentes puedan reaccionar distinto frente a situaciones dada.
- El Dolor del Espacio, una posibilidad descartada, pero igualmente provocativa, que nos hace asomarnos morbósamente a lo que más tememos.
- La necesidad de controlar concientemente las funciones del cuerpo a través de una interfaz mecánica.
- Y sobre todo captura mi imaginación una realidad que quizás no sea tan improbable... que los futuros viajeros espaciales deban mantenerse en estasis dejando el control de las naves a entidades capaces de soportar, no el dolor sino el tedio. Allí se puede generar un tipo de sociedad, humana o artificial, de la cual los viajeros jamas tendrían idea de lo que realmente sucede mientras duermen.

Nota: La imagen fue obtenida de http://www.cordwainer-smith.com/ . Este sitio es un espectacular homenaje a Cordwainer Smith que vale la pena revisar.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Mi Muy Breve Encuentro con Larry Niven

Este mes Larry Niven es portada en Locus a causa de una entrevista que se puede encontrar en sus páginas interiores, pero que yo no podré leer pues no estoy suscrito (aunque llevo meses meditando sobre cambiar esta situación). Ver su rostro en la revista por supuesto me hizo recordar mi breve encuentro con él en la Convención Mundial de 2007. En realidad, fueron varios breves encuentros, topándomelo en pasillos o asistiendo a alguna conferencia, pero entre ellos destaco dos momentos especiales.
El primero, y el más significativo, fue cuando finalmente firmó mi copia de "Ringworld", comprado en una libreria de Shinjuku (barrio comercial de Tokio) especialmente para ese proposito. Por supuesto el volumen ocupa ahora un lugar de honor en mi biblioteca, no solo por la firma, sino porque, claro, "Mundo Anillo" es sin duda uno de los principales clásicos del género.
La segunda fue cuando quise obtener una segunda firma y una foto para mi cuaderno de recuerdos de la Convención. Ese día en particular había estado de cacería buscando proceres de la ciencia ficción por cada rincón del hotel, y me vine a encontrar con el señor Niven, siempre con su clásico bolso negro atravezado, en un salón de café montado en la sección de exhibiciones. Solo que no era un salón de café cualquiera, sino que un Maiden Coffee, uno más de esos exóticos símbolos de la cultura pop japonesa que cualquier fanático occidental del animé debiera reconocer: jovenes señoritas vestidas de empleadas domésticas, mucho negro, mucho encaje, y faldas muy cortas. Dice la mitología que las versiones más ortodoxas de estos cafes incluyen una atención muy cariñosa e incluso íntima, aunque ese no era el caso en este espacio que era de caracter más académico e internacional.
Como fuese, allí estabamos el señor Niven y yo. No se si mi presa de turno (recuerden que andaba de cacería) estaba solo tomandose un café, pero lo que es yo estaba allí solo y unicamente para obtener una fotografia y un autografo. Mi atención exclusivamente dedicada a aquella leyenda de la ciencia ficción, jamás a los elementos distractores que deambulaban por el lugar.
Y bien. Dejando de lado las vueltas de la vida y mi torpe intento de humor irónico les cuento que logre mis objetivos y aquí, junto a la portada de Locus, les ofrezco esa fotografia conseguida con tanto sudor y esfuerzo.


Quizas debiera agregar aquí alguna referencia al excelente trabajo de Niven, el mencionado "Mundo Anillo" y sus colaboraciones con Pournelle, sus múltiples galardones, y demás. Pero no. Niven se merece un articulo especialmente dedicado a ello, uno que requerirá de mucho estudio, mucha relectura. Solo señalar aquí que es un privilegio que escritores como Niven, Silverberg o Haldeman les haya tocado la imposible tarea de reemplazar a los míticos Asimov, Heinlein, Anderson, etc. Pero lo han hecho con dedicación y compromiso, sin parar de escribir, sin dejar de asistir a las convenciones y compartir con sus lectores. Para mi por lo menos, como ya lo he dicho anteriormente, haber podido compartir con ellos ha sido ver como algunos de mis sueños de infancia se hicieron realidad.

domingo, 13 de septiembre de 2009

B+G+L #1

B+G+L #1


Presentación

B+G+L, de Bueno, más Gratis, más Legal, es un pequeño proyecto sin otra ambición que ofrecer una breve selección de unos pocos relatos y articulos de ciencia ficción de autores de prestigio, normalmente de reciente publicación (aunque aquí dejo abierta la posibilidad de incorporar clásicos del género), y disponibles para su descarga en forma gratis y legal. Esto es importante pues este blog es respetuoso de todo tipo de derechos y si alguna vez son infringidos pido disculpas de antemano y solicito me lo hagan saber para rectificar la situación.
La idea de B+G+L surge luego de constatar la gran cantidad de sitios donde se está ofreciendo material de ciencia ficción de alta calidad. Antes aquellos lectores latinoamericanos que, como yo, deseabamos mantenernos al día con el desarrollo del género teniamos que realizar importantes sacrificios y superar varios obstaculos para lograr nuestro objetivo; las subscripciones no son baratas, es dificil concretar los pagos, el correo suele demorarse o perderse definitivamente, etc. Hoy esto ha cambiado gracias al compromiso de compañias y autores con nosotros, los lectores, y con la ciencia ficción en general. Hoy usted puede descargar tal o cual historia a meses de haber sido publicada por primera vez, puede acceder a los más importantes trabajos de un autor particular, incluso leer a los nominados de los principales premios aun antes de que se entreguen los galardones.
¿La única condición para participar de todo esto? Saber inglés. Pero que perogrullada estoy diciendo. Hoy día, en cualquier actividad que usted se despempeñe, si de veras quiere estar en la vanguardia, debe hablar inglés. Si no lo sabe, esta es la gran oportunidad. ¡Que mejor manera de aprender el idioma de Shakespeare que leyendo maravillosas historias sobre naves espaciales, extraterrestres y viajes en el tiempo! Solo se necesita un diccionario y la voluntad de querer llegar donde antes no nos habíamos atrevido.
Finalmente, es mi esperanza que B+G+L llegue a ser una guia de lectura para el mes, y un espacio para compartir opiniones acerca de los cuentos y articulos recomendados, y acerca del género en general. Pero más que eso, la máxima aspiración de este blog es que para algunos de ustedes, aquellos que creen y viven la ciencia ficción de una forma parecida a la mía, sea solo una humilde estación de paso en una travesia que los lleve a convertirse en activos miembros del fandom internacional, o a mejorar en ello en el caso de que ya lo sean.
Un abrazo afectuoso.



Articulo

Why Don´t We Love Science Fiction?, Bryan Appleyard

Este articulo fue publicado en The Sunday Times, un periódico britanico, a fines del 2007. Una interesante apología del género en relación al tradicional desprecio que recibe de parte de la literatura general, especialmente de lectores y críticos poco informados. Appleyard rescata espcialmente la relación existente entre ciencia y ciencia ficción, y nos ofrece una breve retrospectiva hsitórica al respecto.
Ciertamente es un ensayo general, que no aborda ningún aspecto particular en profundidad, pero que creo sirve muy bien para presentar esta sección de B+G+L e iniciar acaso un debate sobre la naturaleza de nuestra pasión.



Relatos

Shoggoths in Bloom, Elizabeth Bear

Esta historia ganó este año el Hugo en la categoria de mejor cuento, y ¿que mejor manera que empezar este proyecto que con un relato de publicación reciente y además galardonado? Esta claro , entonces, que para un lector involucrado en el género es un trabajo que debe ser leído.
Estoy seguro que los incondicionales de Lovercraft apreciaran especialmente esta historia, pues sin duda es un homenaje al universo creado por dicho autor. Estamos en las tormentosas costas de Maine, mientras se avecina el invierno de 1938 y vientos de guerra soplan desde Europa. No lejos de Arkham y la Universidad Miskatónica, sitios que no dejan de ser mencionados por Bear. Más aun, están los shoggoths, las criaturas que son los verdaderos protagonistas de la historia.
El profesor Harding, uno de los primeros académicos de raza negra y que permanentemente ha debido luchar contra la segregación, ha llegado hasta este remoto páramo con el objeto de estudiar a los shoggoths, de tratar de descifrar el enigma de su evolución. Solo que la respuesta puede ser en si mismo un misterio mucho mayor y conducir a decisiones de las que puede depender el resultado de la guerra que se avecina.


The House Beyond the Sky, Benjamin Rosembaum

“The House Beyond the Sky” fue nominado al premio Hugo en el 2007, y aunque terminó último en la votación a mi juicio era el mejor de los relatos en competición. La historia fue publicada originalmente en “Strange Horizons”, una revista electrónica gratuita pero de altísima calidad, y ya es un mérito que Rosembaum desde esa trinchera haya logrado equipararse con trabajos respaldados por las tradicionales revistas del género.
Repitiendo lo que dije en otro sitio, este cuento, mediante calidoscópicas descripciones y acción trepidante, intenta asomarse a realidades mas allá de aquel último horizonte, el big bang. Y como tiene que ser entonces, el autor nos obliga a forzar los limites de nuestra propia imaginación para intentar comprender y visualizar la historia que se nos ofrece. Al final un aterrizaje suave, que viene bien después de tanto frenesí.
Un excelente cuento, que recomiendo especialmente.


I Have No Mouth, and I Must Scream, Harlan Ellison

Este es el clásico de esta selección. El terrible y ominoso relato de Ellison fue originalmente publicado en “IF: Worlds of Science Fiction” y describe un futuro apocalíptico donde una supercomputadora se ha hecho del control completo del planeta y una de sus primeras medidas ha sido la de practicamente exterminar a la raza humana. Solo quedan un puñado de sobrevivientes, para los cuales ya no queda esperanza y la vida misma es solo una horrorosa pesadilla. Premio Hugo de 1968, es sin duda un cuento que ningún amante de la ciencia ficción debe dejar de leer. Si usted ya lo ha hecho, lo invito a compartir sus impresiones, y si no lo ha hecho pues solo puedo animarlo a no dejar pasar más tiempo antes de disfrutar, si eso es posible, de esta verdadera clase magistral de pericia narrativa y eficacia argumental.

martes, 8 de septiembre de 2009

Dos futuros de Stephen Baxter

Acabo de leer el relato “People Came from Earth”, de Stephen Baxter, historia contenida en la monumental antología “The Best of The Best: 20 Years of the Years's Best Science Fiction”, de Gardner Dozois. Debo reconocer que no he tenido la oportunidad de leer mucho de este autor, y solo puedo recordar en este momento “Remembrance”, publicada en la antología “The New Space Opera”, del mismo Dozois y de Jonathan Strahan.
Tampoco se mucho sobre Baxter mismo; que es inglés y parte de la exitosa camada de escritores británicos que desde mediados de los noventa está haciendo mucho por revitalizar el género, y que dentro de este conjunto destaca por una propuesta hard y cuyas influencias alcanzan a figuras mitológicas como H. G. Wells.
Lo que si se es que“Remembrance” me gustó mucho, y “People Came from Earth” todavia más. Esto no es sorprender ya que ambas historias comparten una serie de características tanto argumentales como de estilo, y una vívida pero disciplinada imaginación.
Por ejemplo, los dos relatos uno puede reconocer el uso reiterado de los parrafos iniciales de una escena para explicar contexto histórico y tecnológico, solo para luego dar paso a la acción. Baxter no teme explicar al lector lo que debe ser explicado, un estilo directo y explicito, donde el lector no necesita ir descifrando por partes el universo creado. Quizas es una forma un poco anticuada de narrar, pero muy propio del hard science fiction, y Baxter, sin duda, lo hace impecablemente.
En cuanto al argumento, en ambos cuentos la Tierra ha sido devastada, lo que siempre es una buena estrategia para generar acción futurista sin necesidad de recurrir a indescifrables tecnologias y sus aun más inciertos efectos sobre la sociedad. Solo que con Baxter, al menos en estos dos ejemplos, este no es el objetivo. Sus futuros son ciertamente post-apocalípticos, pero en ningún caso rehuye la extrapolación científica ni social. Y esto, sobre todo lo primero, justifican sin duda el prestigio de escritor hard del que goza.
En “Remembrance” los seres humanos hemos luchado una guerra con una raza extraterrestre, la hemos perdido, hemos sido conquistados, hemos vuelto a ser libres, nos hemos expandido y volvemos a ser fuertes y dueños de nuestro futuro. Pero no de nuestro pasado. Solo una persona sabe lo realmente terrible que fue esa guerra y el precio que la humanidad ha pagado por salir adelante. Sin vacilar siquiera, Baxter nos presenta espantosas armas de destrucción y tácticas de dominación que abruman por su escala y radicalismo.
Esto último también ocurre en “People Came from Earth”. Aquí se trata de la terraformación de la Luna. Solo que algo ha salido horrorosamente mal y ahora los habitantes del satelite terrestre enfrentan una muerte tan cierta como lenta y dolorosa. Pero nunca hay que rendirse, y cuando la alternativa es la extinción de la especie humana cualquier sacrificio es aceptable.
Como ya señalé, este último relato me pareció realmente excepcional. La tragedia de quienes enfrentan este desafio se nos va revelando poco a poco y solo al final, claro, entendemos su verdadera y terrible naturaleza. Al mismo tiempo Baxter nos va mostrando a estas gentes, sus afanes y su forma de vida. Entendemos los que esta en juego. No solo algo astracto como es la sobrevivencia de una especie llamada Homo sapiens, sino que la de personas de carne y hueso, con padres e hijos, con sueños y desesperanzas.
Después de lo anterior no es de sorprender entonces que mi conclusión sea que tengo que leer más de Stephen Baxter.

Nota: La imagen fue tomada de Locus Magazine en http://www.locusmag.com/2002/Issue04/Baxter.html

domingo, 6 de septiembre de 2009

Las Verdes Colinas de la Tierra. Robert Heinlein. 1947.

Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 09.
Las Verdes Colinas de la Tierra. Robert A. Heinlein. 1947.

"The Green Hills of the Earth" fue publicado en febrero de 1947 en la revista "The Saturday Evening Post", una publicación de temas generales, ya no de ciencia ficción. Un sintoma más de que atrás ha quedado la Edad de Oro y soplan vientos de cambio en el género. Hay mayor cuidado en lo narrativo, más audacia en los conceptos, más ambición. Aun "Las Verdes Colinas" parecen un típico producto de la Edad de Oro, sin embargo... bueno, mejor dejo los análisis para después.


Let the sweet fresh breezes heal me
As they rove around the girth
Of our lovely mother planet
Of the cool, green hills of Earth.

We've tried each spinning space mote
And reckoned its true worth:
Take us back again to the homes of men
On the cool, green hills of Earth.

The arching sky is calling
Spacemen back to their trade.
ALL HANDS! STAND BY! FREE FALLING!
And the lights below us fade.

Out ride the sons of Terra,
Far drives the thundering jet,
Up leaps a race of Earthmen,
Out, far, and onward yet ---

We pray for one last landing
On the globe that gave us birth;
Let us rest our eyes on the fleecy skies
And the cool, green hills of Earth.


¿Por que me gusta "Las Verdes Colinas de la Tierra"?
Porque si hay algo que puedo decir con seguridad es que me gusta. Es una sensación más bien visceral, y que ahora intentaré racionalizar, pero no se si lo logre. En efecto, al preguntarme el "por qué" mi cabeza se ha quedado un poco en blanco.
Veamos. Creo que lo primero es que, como alguien dijo antes, el autor intenta maravillar y no sorprender. Tal apuesta es un poco riesgosa en un cuento de tan corta dimensión, pero en mi al menos tiene éxito en generar una sensación evocativa, nostálgica.
Esta es la segunda vez que lo leo, y en esta ocasión no pude evitar recordar la película "The Widowmaker". ¿Alguien la vio?
En fin. También me gustaron los intentos poéticos de Heinlein. Odio al poesía y jamas diría que se algo de poesía. Puede que sea un troglodita y que por eso me gusta lo que escribió Heinlein. No se.
Me gusto volver a visitar los pantanos de Venus y las ciudades en ruinas de Marte... es una pena que esas imágenes se hayan perdido con la fome realidad revelada por las sondas Mariner, Pionner y demases.
Bueno. Heinlein siempre imaginó el espacio como la nueva frontera donde partirían aquellos inadaptados e incorformistas, aquellos héroes de la libertad individual. Nunca imaginó que en verdad los conquistadores del espacio serían los académicos en sus torres de márfil, una empresa de equipos. Asimov se acercó más a eso.

Nota: La imagen fue obtenida de http://www.angusrobertson.com.au/

lunes, 24 de agosto de 2009

James Patrick Kelly

James Patrick Kelly (nacido en 1951), creo yo, es uno de esos autores de larga trayectoria, varias veces galardonado, y ciertamente digno de la admiración y respeto de sus pares y de la comunidad de la ciencia ficción, y que sin embargo siempre permanece en una especie de segunda linea en lo que a fama y reconocimiento general se refiere. Insisto, no quiero decir con esto que no sea un autor consagrado, pero por alguna razón los focos del estrellato no parecen seguirlo tanto como a otros (Egan, Chiang, Stross, por nombrar algunos).
Sin embargo, como dije, Kelly ha alcanzado los más altos honores del género, incluyendo dos Hugos y un Nebula, aunque con casi una década de diferencia entre cada uno de ellos. Esta es quizas la causa de lo señalado en el parrafo anterior: Kelly no es flor de un día. Ha escrito sin interrupciones importantes desde mediados de los ochenta, aunque si, su primera venta fue en 1975. La variedad de temas y propuestas estilísticas desarrollados por Kelly son casi tan amplias como el periodo señalado, aunque se le reconocen ciertas raices en los movimientos cyberpunk y humanistas de los ochenta. En efecto, cuesta encontrar denominadores comunes en su obra y las cinco historias que he elegido para esta reseña son claro ejemplo de lo anterior. En ellos sabremos de la soledad, del amor de madre, de conflictos culturales, de universos paralelos, y ello presentado en una variedad de formas que van desde propuestas que rayan en lo experimental hasta otras absolutamente tradicionales.
Kelly mantiene un sitio web (aquí), donde podrán encontrar bastante material (incluyendo podcasts), y participa activamente en foros y convenciones, y recientemente se ha interesado en editar antologias. La invitación es a leer algo de la obra de este multifacético escritor de ciencia ficción, quizas alguna de las historias que comento brevemente a continuación.

The Propagation of Light in a Vacuum (Universe 1, 1990):

Un relato que evoca innumerables obras literarias y cinematográficas donde unos pocos protagonistas, en este caso solo dos, deambulan por una nave espacial vacía y perdida en el inconmensurable espacio, enfrentados a un destino tan inevitable como desconocido. Un viaje hacia la sicología de la soledad y el miedo, al hombre abrumado por las circunstancias y a quien solo le queda vencerse a si mismo, sin que ello importe mucho tampoco.
¿Una historia pesimista? No necesariamente. El lector queda suspendido entre lo que es real y lo que es imaginario, con la debida advertencia de que más allá de la barrera de velocidad de la luz estamos en terreno desconocido y que allí quizas sean lo mismo.
Destaca en este trabajo el tipo de narrador elegido que sorprende y hace que uno se mantenga atento e interesado. Un cuento modesto, sin grandes pretenciones, pero correcto y bien hecho.

Think Like a Dinosaur (ASFM, 1995):

Cuando hace mucho tiempo leí “Estación de Transito” de Simak, y más allá del sentido de maravilla de la historia y el precioso estilo narrativo del autor, quedé con una amarga inquietud rondando en mi mente. No se si Kelly habrá leido esa novela, pero este relato es una respuesta precisa y terrible a aquello que Simak dejo sin contestar. Y es que alcanzar las estrellas tiene un precio, y ese precio puede ser demasiado alto.
Los Hanen, unos extraterrestres con aspecto reptiliano, han llegado a la Tierra y han traído con ellos los misterios del viaje instantaneo a distantes puntos de la galaxia. Pero esos secretos no los compartiran antes de que la humanidad demuestre que está preparada para ello.
Este cuento fue galardonado con el premio Hugo en 1995.

Mr. Boy (ASFM 1990).

Hay hombres que quieren ser niños toda su vida. Hombres que le temen a las responsabilidades, al compromiso, hombres que le temen a la adultez. Por otro lado hay madres que quisieran que sus hijos nunca crecieran, que siempre fueran sus cachorros indefensos para así poder protegerlos, para así sentirse necesitadas, sentirse vivas.
Cuando una madre y un hijo como los descritos se encuentran, sin duda pueden ser felices y vivir en armonía por largo tiempo. Pero no hay plazo que no se cumpla y a todo polluelo le llega la hora de volar.
De esto trata esta historia. De un niño que a pesar de si mismo necesita convertirse en hombre. De una madre que lo entiende, pero que no está dispuesta a asumir todas las consecuencias de ello. Y todo esto en un escenario futurista donde la tecnología puede hacer que este conflicto adquiera dimensiones inesperadas.

1 to 1016 (ASFM 1990).

La crisis de los misiles cubanos bajo la mirada de un niño de doce años. Un punto crítico en la historia de la humanidad y donde estuvimos al borde de la tercera guerra mundial. Elegimos la paz, el mejor de los caminos. ¿O no?
Un antiheroe es un personaje comun y corriente, con sueños y temores como todos, pero que por circunstancias inesperadas se ve enfrentado a una misión de enormes proporciones y cuyo éxito o fracaso afectara fundamentalmente el curso de la historia. Este es el tipo de protagonista elegido por Kelly, quien cumple con todos estos requisitos y que de hecho actuará como la mayoría de nosotros en el momento de la verdad.
Este relato gano el Hugo en el 2000.

Burn (Tachyon Publications, 2005)

Algo de lo último de Kelly, esta novela corta ganó el Nebula del 2006. En un futuro donde la humanidad se ha diseminado por la galaxia y donde en cada planeta sus habitantes son libres de elegir la estructura social que deseen, el autor nos presenta una comunidad que ha optado por alejarse de la tecnología y vivir en una forma relativamente rústica. Solo que no han sido los primeros en llegar y lo que tenemos es un vivído relato del efervescente conflicto entre dos culturas que luchan por preservar aquello que consideran propio. La posible solución proviene de la intervención de un tercer elemento, convocado de la forma más improbable y cuyo comportamiento es igualmente impredecible.
También es un homenaje, que duda cabe, a las brigadas que combaten los incendios forestales. El protagonista es uno de estos bomberos, pero el adversario no es el capricho de la naturaleza sino aquellos que ven en los árboles el símbolo tangible de los que usurpan su desertico dominio ancestral.

Nota: La imagen fue tomada de wikipedia.

domingo, 23 de agosto de 2009

Una fotografia especial


Esta fotografia la tome hace ya tres años atrás, cuando paseaba por Tokio. Por cierto que este no es un blog de fotografia. Pero esta imagen en particular conjura, creo yo, una sensación no se si futurista o de mero misterio. Será la aceleración, simulada claro debido a que mantuve el obturador abierto mientras el tren monorriel tomaba una curva, que de alguna forma se convierte en una especie de agujero negro lo succiona todo, y a nosotros, el observador, también.
El sitio, la entrada al Rainbow Bridge, en Odaiba, Bahía de Tokio.
Y claro, aproveche la imagen para el título de mi blog. Si, necesita algunos ajustes, pero piano piano si va lontano.

sábado, 22 de agosto de 2009

Primer Contacto. Murray Leinster. 1945.


Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 08.
Primer Contacto. Murray Leinster. 1945.

Y llegamos al último cuento de nuestro primer ciclo dentro del Club de Lectura. Les cuento que "Primer Contacto" recibió el "retrohugo" de 1946 a mejor cuento, así que si quienes miraron hacia el pasado con más de medio siglo de ventaja consideraron que esta era una historia digna de un premio, pues al menos merece nuestra atención. Ya veremos si coincidimos o no con el veredicto. "Primer Contact" fue publicado originalmente en Astounding en el número de mayo de 1945.

En lo que respecta al cuento en si mismo lo que más me intereso fue su tesis, ya mencionada por oevega, de que la solución más directa en un encuentro entre dos especies es la guerra. Y probablemente una guerra de exterminio.
Por supuesto, en la práctica este escenario es poco realista porque en el evento de un Primer Contacto la posibilidad de que ambas especies tengan un nivel tecnológico semejante es mínima. Lo más probable es que una sea inmensamente superior a la otra y la inferior se someta rápidamente al menos a una conquista cultural paulatina.
Sin embargo, al final, la historia busca demostrar que a pesar de este imperativo inicial hacia la guerra, que Leinster se cuida de justificar y explicar plenamente, siempre la paz trae mas beneficios. Al final el cuento no es una apología de la guerra, sino todo lo contrario.
Y estamos en 1945. Los aliados y en particular los EEUU aparecen victoriosos en lo que fue una guerra sino de exterminio físico, si de exterminio ideológico. Dos bandos de tecnología similar enfrentados sin que hubiesen podido predominar las voces que llamaban a la paz.
En este contexto me parece que Leinster se inscribe en la creciente reemplazo de un paradigma que visualizaba a alemanes y japoneses como criaturas inhumanas a otro en que aparecen como colaboradores y amigos en un nuevo orden.
No se si este cuento podría haber existido al día siguiente de Pearl Harbor, pero sin duda pudo existir tras la caída de Berlin.

Nota: La imagen fue obtenida de http://home.earthlink.net/~icshi/IllusGALL.html

viernes, 14 de agosto de 2009

El Nexus de Kress

"Solo los viejos se lo habían ganado, lo habían pagado con la única moneda que realmente importaba; la acumulación de suficiente tristeza."

Es lo que se dice casí al final de "The Erdmann's Nexus", y que más allá de la especulación científica exigida por todo aficionado a la ciencia ficción que se precie de tal, nos revela finalmente la razón última del misterio. No, no la del misterio del argumento, sino de lo que Kress nos quiere transmitir.
Tengo frente a mi en estos momentos no solo "The Erdmann's Nexus", en pantalla, sino además dos ejemplares de Asimov´s Magazine con "Fountain of Age" (Premio Nebula 2008) en la portada, y el otro con "By Fools Like Me"(2007) en su interior, y también tengo a "Trinity"(1984), en la antologia de Dozois. Vívidos en mi memoria "Beggars in Spain" (1991), "And Wild for to Hold" (1991), y "The Mountain to Mohammed" (1992). Se que es apenas una muestra muy pequeña de la enorme producción de Kress, una que sin embargo es suficiente para convencerme de que es una de las mejores escritoras de ciencia ficción de nuestro tiempo.
Kress tiene 61 años y la mitad de ellos los ha pasado escribiendo ciencia ficción. En su historia de vida encontramos un divorcio y la temprana muerte de su segundo marido, Charles Sheffield, a causa de un tumor cerebral. No puedo siquiera imaginar el dolor detrás de estas experiencias, uno que sin embargo recubre de especial significado las palabras que he elegido para iniciar esta reseña. Si es verdad lo que dice Kate Wilhelm, que es que la mejor fuente de inspiración son las experiencias propias, y si desde allí Kress ha encontrado lo necesario para escribir "The Erdmann's Nexus", entonces quizas podamos entender más de lo que es correcto acerca de lo que verdaderamente está pasando en aquel asilo de ancianos llamado San Sebastian´s.
Un lugar especial donde ocurren cosas extrañas. Entre ellas, lejanos ecos de "Trinity", donde los protagonistas van a proposito en busca de lo trascendente. Aquí la diferencia es que lo trascendente les llega casi por accidente. Pero en ambas historias, sin embargo, la sensación de epifanía y revelación es el proposito final de todos los esfuerzos e incertidumbres.
Si. "The Erdmann's Nexus" es una historia profundamente personal y espiritual. Ante nosotros desfilan seres humanos doblegados por sus propios temores y prejuicios, por el cansancio de tanto caminar, con los que facilmente nos identificamos y nos enternecemos. Queremos ver que sus afanes son retribuidos, y quiza lo sean, si al final tienen el valor para tomar la decisión correcta, culaquiera que esa sea.
Kress atrapa. El misterio envuelve y queremos saber porque le están sucediendo estos "incidentes" a los ocupantes del asilo. Solo nos desconciertan ciertos cambios en el punto de vista del narrador, imprevistos, demasiado frecuentes. Sin duda que esto está hecho a proposito. Sin embargo el efecto solo se consigue parcialmente. Un único detalle en un cuento que funciona perfectamente. Tan perfectamente que los miembros de la 67ava Convención Mundial de Ciencia Ficción terminaron otorgandole el Hugo en su categoria, novela corta. ¿Es merecido este Hugo? Si Kress se lo llevó en "Beggars in Spain" por explorar una posible linea evolutiva futura para la especie humana, entonces aquí la formula se repite. Y el resultado también.
Un deleite leer a Kress. Ahora y siempre.
Para quienes quieran hacerlo, "The Erdmann's Nexus" está disponible bien, gratis y legal aquí.

Nota: La imagen corresponde a Nancy Kress recibiendo su Hugo en Montreal 2009. La foto fue tomada de Io9 (http://io9.com/5334251/hugos-2009-the-fashion-the-fervor-and-the-suspense)

martes, 11 de agosto de 2009

Y los Ganadores Fueron...

El sábado en la noche, en la 67ava Worldcon llevada a cabo en Montreal, fueron entregados los premios Hugo para lo realizado en el campo de la ciencia ficción durante el 2008. Las esperanzas de poder seguir las alternativas del evento via transmisión en directo se vieron frustradas y tuve que conformarme con twitter. Eso no impidió que me mantuviera pegado a mi computador, atento al desarrollo del evento y sintiendome muy agradecido de aquellos que destinaron algo de su tiempo para informarnos al resto del mundo que no pudo asistir a la ceremonia.
No reproduciré la lista completa de ganadores, pues si lo desean pueden tener acceso a ella en diversos sitios de la web (por ejemplo aquí), así que me limitaré a las categorias que la menos para mi, son las más relevantes:

Mejor Novela:
En está categoría se impuso "The Graveyard Book", del nada desconocido Neil Gaiman, y donde quedo relegada a un tercer lugar "Anathem", de Neil Stephenson, que venía de ganar el Nebula y quizas aparecía como favorita.

Mejor Novela Corta:
Tras ganar el 2007 un Nebula por "Fountain of Age", Nancy Kress vuelve a ganar un Hugo despúes de un largo periodo; fue en 1992 que consiguió su único otro cohete por "Beggars in Spain". El cuento en cuestión lo pueden leer graits y legalmente en el sitio de Asimov´s Magazine, aquí.

Mejor Cuento:
La ganadora en esta categoria fue Elizabeth Bear quien ya el año pasado había ganado un Hugo en Cuento Corto por Tideline. De las categorias literarias está fue la más reñida, donde Bear se impuso por solo 22 votos por sobre "Pride and Prometheus" de John Kessel. "Shoggots in Bloom", el cuento de Bear, puede ser leido aquí.

Mejor Cuento Corto:
Aquí el galardon fue para "Exhalation", de Ted Chiang, cuento que comentamos hace una semana en este mismo blog. Pueden leerlo aquí.

En un futuro próximo espero poder ofrecer reseñas de algunas de estas historias.

Nota: La imagen corresponde al premio Hugo 2009, y fue tomado desde http://www.thehugoawards.org/

domingo, 9 de agosto de 2009

Hoy se entregan los Premios Hugo


Hoy, a las 19:00, comienza en Montreal la ceremonia de entrega de los premios Hugo correspondientes a lo realizado durante el 2008. Habiendo tenido la oportunidad de participar en el comite encargado de organizar la ceremonia misma hace dos años atrás puedo contarles algunos pormenores de lo que sucede tras bambalinas en este evento.
Quizas una de las cosas que merece la pena aclarar es que efectivamente los nominados no saben de antemano si ganaran o no. A estas alturas, unas ocho horas antes de la ceremonia, solo unas pocas personas conocen el resultado de la votación, entre ellos la única persona miembro del Comite Organizador que recolectó los votos e hizo la contabilización de los mismos (tanto los escritos en papel como los electrónicos), y el albañil encargado de forjar las placas sobre los premios quien recibe las instrucciones directamente de la primera persona señalada. Idealmente nadie más debiera saber quienes ganaran el premio.
Tuve muchas conversaciones, incluso dormí en su casa y bebimos juntos, con el encargado de contar votos en el 2007, Trevor Knudsen (americano avecindado en Japón), y debo señalar que fue una tumba. Quizas la única pista que tuve a priori fue cierta mirada triste cuando nos referiamos a uno de nuestros favoritos (una casa en el cielo, Benjamin Rosenblaum) que finalmente salió último en la votación.
Así las cosas, pude ser testigo del nerviosismo que existe en el coctel previó a la ceremonia que se realiza en algún salón adjunto al auditorio. Allí la excusa en presentara a los nominados el diseño del premio, pero la verdad es que toda la atención está puesta en los candidatos que se comen las uñas o realizan una plegaria de último momento.
Otro hecho que llamó mi atención es la existencia de una pequeño cuarto donde se guardan los premios. Solo una persona del Comite y la administración del Centro de Conferencias tienen las llaves. Pude entrar a esa pieza, pero los premiso estaban en sus cajas con la placa cubierta por cinta adhesiva opaca.
Después de la ceremonia la mayoría de los premios vuelven a este cuarto en espera de que se realicen los tramites de shipping para llevarlos a los hogares de sus respectivos dueños.

Quien quiera ver la ceremonia en vivo, quizas pueda lograrlo en:

http://www.conreporter.com/?page_id=55

Nota: En la fotografia de mi perfil pueden apreciarme sosteniendo uno de estos premios en espera de ser envalados. Creo que es el que ganó Guillermo del Toro por "El Laberinto del Fauno".

lunes, 3 de agosto de 2009

Exhalation, de Ted Chiang


En las visperas de la próxima Convención Mundial de Ciencia Ficción, que esta vez se realizará en Montreal, decidí leer "Exhalation", el último trabajo de Ted Chiang, publicado en la antología "Eclipse 2", editada por el también repetidas veces galardonado Jonathan Strahan y por Night Shade Books. "Exhalation" fue nominada al premio Hugo en la categoría de mejor cuento corto, y esta disponible para bajar gratuita y legalmente en el sitio de la casa editorial:

http://www.nightshadebooks.com/downloads

Como el premio se entragará en solo unos días más es dificil decir hasta cuando estará disponible la descarga.

Ahora, sobre el cuento, lo primero es reconocer que el señor Chiang es un maestro de la narración, un verdadero seductor de las letras que atrapa desde la primera palabra y no te suelta, y no quieres que te suelte, hasta el punto final. Es por ello que muchos se lamentan de que Chiang no sea un autor prolífico, pues su curriculum incluye solo una docena de cuentos, la mayoría de ellos disponibles en su propia antología "Stories of Your Life and Others". El propio autor señaló en una conferencia que era un poco decepcionante saber que todo lo que él había escrito de ciencia ficción podía concetrarse en ese pequeño montón de páginas. ¡Pero que montón de páginas! Debo reconocer que no he podido leer esa antología, pero si algunos de sus cuentos, y como dije, una y otra vez solo me quedaba reconocer la maestría de Chiang.

En "Exhalation", Chiang regresa a uno de sus temas favoritos, que es la naturaleza de la conciencia, que en esta ocasión es colocada bajo el microscopio literalmente. La historia es acerca de una sociedad de seres de fisiología mecánica, posiblemente robots, que han olvidado sus origenes y que viven en un mundo confinado entre murallas infranqueables. Nunca sabremos que hay más allá de esas murallas, solo las elucubraciones del protagonista que términan siendo una alegoría de nuestras propias reflexiones existencialistas.
El ambiente de la novela es sobrecogedora, que nos recuerda el de los naturalistas victorianos, dispuestos a cualquier riesgo con tal de conocer verdades hasta entonces ocultas. Las criaturas y el drama de su existencia me recordaron al menos a mi a "Los Observadores Viven en Vano", el cuento clásico de Cordwainer Smith. Claro, Chiang es más pesimista en en la forma, y más optimista en el fondo, que Smith.

Podría alargarme indefinidamente en detalles como la forma en que se explica la entropía a partir de un modelo muy simple, o sobre la esperanza inherente de todo ser de alcanzar alguna forma de inmortalidad. Pero mejor es leer "Exhalation" y pensar por uno mismo.

Nota: La fotografia fue obtenida de Locus: www.locusmag.com

lunes, 27 de julio de 2009

Centinela de la Noche y el Silencio

Esta historia fue escrita en 2003 para un concurso organizado por el fanzine Fobos. No tuvo mucha suerte y pasaron seis años antes de que la desenterrara para ofrecerla a Tau Zero (www.tauzero.org), quienes gentilmente publicaron el cuento en su sitio.



El cuarto donde la niña estaba era un minúsculo cubículo sin ventanas donde apenas cabía el lecho donde permanecía postrada. Su existencia prolongándose tan solo debido al constante trabajo de máquinas a las que había estado conectada desde el momento de su nacimiento. Sumida en el silencio y la oscuridad, incapaz de mover un solo músculo, quizás destinada a una muerte temprana. Pero los años habían transcurrido y había vivido para llegar a ser testigo de esos días.
Pues podía contemplar la enorme flota destacada nítidamente a la luz de un sol resplandeciente; naves de las mas diversas formas y tamaños, que avanzaban internándose en la negrura infinita, y que iban dejando atrás una tenue estela de color rojizo. También podía mirar por última vez aquel mundo devastado que alguna vez había sido su hogar. Armas terribles habían hecho que la atmósfera escapara, que los océanos se evaporaran, y que ya nunca más pudiese ser habitable.
Observaba estas cosas y muchas más. Porque aunque sus ojos resecos eran ciegos, ella veía, y a pesar de que sus oídos eran sordos, también escuchaba. Su mente tenía la habilidad de escapar de la prisión de su propio cuerpo, de deslizarse dentro de los otros, de entender sus pensamientos, y de captar el mundo a través de sus sentidos.
Por eso ahora podía ver, oír y sentir la febril actividad que agitaba a la nave en la que viajaba y también a todas las demás. Era observadora privilegiada de como los últimos sobrevivientes de su raza intentaban desesperadamente huir antes de que las hordas enemigas los alcanzaran y los aniquilaran. Podía sentir la tremenda tristeza, la angustia, la desolación. Y sobre todo, el miedo. Ya que el enemigo podía estar ahí afuera, en algún lugar, esperando el momento oportuno para lanzar su asalto final.
Pero eso que para los suyos era una temida posibilidad, para ella era una horrible certeza. Porque distante, justo en el límite de sus capacidades, o aún mas allá, podía distinguir la silueta de una sombra contra la noche. El enemigo. Lo sabía. Pero no había nada que pudiera hacer, porque su don era un flujo en una sola dirección. Podía escarbar en las más recónditas profundidades de las mentes de quienes visitaba, pero era imposible comunicarles nada. Lo quisiese o no, su paso no dejaba ningún rastro. No había forma de advertirle a su gente sobre lo que había visto, o al menos aun no había encontrado ninguna.
A pesar de ello seguía intentándolo. Gritando, llorando. Tenía que poder. Tenía que haber una forma. Pronto sería tarde. Estarían a merced de sus verdugos y ese sería el final. El fin de todas las cosas para ella y para toda su especie.

Aquel que era el líder de todos los que ahora se aventuraban al destierro, también observaba la partida, pero desde el amplio puente de la más grande de las embarcaciones. Era viejo, mucho. Sus sienes eran blancas e incontables arrugas surcaban su rostro. Pero aún había brillo en su mirada, y astucia en su intelecto. Por eso comprendía perfectamente lo crítico de la situación. Ocultos en refugios bajo la superficie del planeta quizás habrían podido resistir unos meses más, obligando a los agresores a buscarlos casa por casa, escondite tras escondite. Habrían comprado algo de tiempo aunque el resultado habría sido inevitablemente el mismo. La derrota y la extinción.
En cambio habían escogido arriesgarlo todo, ahora. Reunieron una gran flota y subieron a bordo a todos los que quedaban. Millones de seres se prepararon para una travesía sin retorno hacia lo desconocido. Porque lo que intentaban era una medida extrema y desesperada. Acelerar hasta alcanzar una velocidad cercana a la de la luz, de modo que el tiempo se dilatara en forma considerable y así poder dirigirse a cualquier punto del universo en lo que serian solo breves instantes. Apenas eso, para ellos que viajaban. Pero no para sus perseguidores que quedarían atrás, a una distancia inconcebible, y lejos, muy lejos, en el pasado.
Pero todo dependía de que lograran dicha velocidad antes de que ellos se percataran de sus intenciones. Porque entonces no tardarían en concentrar todo su poder destructivo sobre la flota. Ya habían recibido reportes de actividad hostil en el borde del sistema. El plazo se les acortaba y cada vez era mayor el peligro de encontrarse con una sonda espía o algún caza enemigo. Si eso sucedía, mientras aún andaban lento, estaban condenados.
Sin embargo, no había mucho que pudiese hacer. Tan solo dar animo a sus subordinados y contar el paso de los minutos. Quizás atreverse a preguntar, simulando despreocupación, por alguna novedad, rezando en silencio para que la respuesta continuase siendo negativa.
Pero a pesar de su casi absoluta incapacidad de modificar el rumbo de los acontecimientos, él era responsable. De él dependía la vida y la muerte de todos esos individuos. Él era quien tenía que guiarlos a salvo en medio de ese océano infestado de los más crueles depredadores.
Si tenía éxito sería honrado. Si no, nadie de su pueblo quedaría para enrostrarle su fracaso.

Pasaron algunas horas. Nada parecía haber cambiado, excepto que el hogar ancestral de su raza se había convertido en tan solo en una estrella, ni siquiera la más brillante. Los otros seguían elevando sus oraciones. Ella no. Sabía que los rezos eran vanos. Que ya una enorme horda de enemigos se había puesto en camino para interceptar a la flota. Contingentes menores se desplegaban alrededor dispuestos a dar cacería a las naves que amparadas en el caos lograran alejarse de la masacre.
Conocía esos detalles porque las mentes alienígenas ya estaban a su alcance.
Al principio había tenido temor, miedo a lo desconocido y al odio que emanaba de ellos. Pero la curiosidad pudo más. También la esperanza de hallar alguna solución o algo; cualquier cosa. Por supuesto se sorprendió de lo que encontró cuando finalmente se atrevió a mirar.
Simpleza. Ausencia de complejidad. Nada de decisiones ni consideración. Solo propósito. Un único y terrible motivo dirigía sus acciones y ese era el de exterminar a todos los miembros de la raza que habitaba ese sistema. Sin más. Ni razones, ni dilemas morales, sin siquiera otra preocupación aparte de aquellas secundarias, como alimentarse, pero que aportaban al objetivo esencial.
Sí, había inteligencia. Esas mentes acumulaban enormes cantidades de conocimientos. De pronto tenia acceso a los secretos científicos y tecnológicos de un pueblo que les llevaba una ventaja de mil años. ¿Un pueblo? No. Decenas y decenas, quizás cientos. Este descubrimiento la dejó perpleja.
Se preguntó, ¿Qué había hecho su gente para merecer el concierto de todas esas distintas especies con el propósito de destruirlos? Vio a través de ojos facetados organismos de largas articulaciones y abdómenes segmentados. Seres que flotaban en un líquido denso, semejantes a enormes medusas. Otros, como gusanos con largas capas de color púrpura. Todo un zoológico de criaturas sentientes, todos respondiendo sincronizadamente a las instrucciones que se les daban. Órdenes que, de pronto, se percató, eran dadas de un modo que ella conocía; a través del pensamiento.
Entonces comprendió lo que estaba mal. Ante ella no tenía un cúmulo de mentes, como había interpretado inicialmente, sino que solo una, grande, poderosa, terrible. Una sola entidad que imponía su voluntad sobre todos esos incontables seres, cuyos cerebros eran ahora cascarones vacíos habitados por su presencia.
Se sintió aterrada. Porque, aunque la fuente de toda esa maldad estaba todavía lejos, su identidad reflejada en esa multitud de criaturas que eran sus esclavos, no dejaba duda sobre lo abominable de sus intenciones, de la corrupción y degeneración. De la carencia absoluta de compasión.

Nadie en ese rincón del universo era más poderoso que él. Todos aquellos que alguna vez se habían cruzado en su camino habían sido derrotados.
Una vez hubo una civilización amante de la paz, y que tenía la maravillosa facultad de comunicarse mediante la telepatía, compartiendo conocimiento, sueños y propósitos. Solo ellos tenían esa cualidad entre todas las razas inteligentes con las que alguna vez habían establecido contacto. Aquel era pueblo al que él había pertenecido.
Él los había asesinado a todos. Sus bondadosas conciencias fueron incapaces de reaccionar a tiempo cuando uno de entre ellos mismos los traicionó, y antes siquiera de empezar a entender por qué estaban siendo atacados, ya habían sido diezmados, todos, a excepción, claro, de él. Luego todas esas especies menores que sus congéneres tanto se habían esmerado en ayudar, fueron subyugadas. Sus mentes doblegadas, y sus cuerpos convertidos en una mera extensión de aquel al que ahora servían.
Entonces se dedicó a expandir su imperio. Mundo tras mundo fueron cayendo bajo su dominio, y todos sus habitantes sometidos. Los pocos que esbozaban la mas mínima resistencia, aquellos pueblos cuyas voluntades eran un poco mas fuertes que las de los demás, esos eran eliminados.
Así habían pasado cientos de miles de años. Nunca había vuelto a sentir el cálido contacto de otra inteligencia junto a la suya. El ya no estar solo. La empatía total, el amor exaltado, las mentes que se abrazaban y se fundían, y juntas eran como dios. Pero no le importaba. De hecho era mejor así. Sabía muy bien cuanto sufrimiento había provocado, que si alguien veía en su interior no podría sentir nada excepto odio y repugnancia. Estaba bien. No pretendía otra cosa. ¿Afecto? ¿Misericordia? Eso es lo que había presente en los pensamientos de sus semejantes incluso mientras se desintegraban. Solo por eso habían merecido morir. ¿Quienes eran ellos para compadecerlo? Temor, eso era lo que deberían haber sentido. Odio quizás. Pero no, hasta el último instante lo trataron como alguien que debía ser comprendido y perdonado. Solo por eso le habían quitado, le habían robado, el indescriptible gozo del triunfo.
Se había vengado. Su obra, una estela de destrucción y muerte que señalaba su paso como una herida cada vez mas grande a lo largo y ancho de la galaxia.

En la intimidad de su mente, cerrada a todo lo que había afuera, la niña sufría desolada. Había rozado los bordes de esa entidad, y había percibido la tremenda fuerza de su odio. La experiencia de una criatura de casi un millón de años de edad, toda dedicada a la obtención de más y más poder. El quería que sus víctimas sintieran el mas absoluto terror, la más absoluta impotencia, antes de morir, y al menos en su caso, lo estaba logrando.
Y el momento estaba cerca. La flota se aproximaba a los límites del sistema y ya estaba adquiriendo una velocidad significativa. De hecho quizás ya se podrían verificar leves diferencias, aún solo de segundos, con los relojes dejados en casa.
Consecuentemente los enemigos habían equiparado dicha velocidad y se aproximaban desde varias direcciones, desplegándose como un manto que pronto los envolvería completamente.
Ella miró.
En la cabina de un caza, un ser de tentáculos mucilaginosos revisaba sus instrumentos. Adelante, las estrellas y una línea de pequeños cometas que en realidad eran su objetivo. Atrás, el cautivo. Ahí, aprisionada en su propio cerebro, había una mente, mutilada y deshecha por el dolor, la impotencia y la soledad. Subyugada por esa conciencia despiadada que le había arrebatado el control de su cuerpo hacía ya tanto tiempo que casi no recordaba como era ser libre, cuando era apenas un niño entre los suyos.
Observó en otra dirección.
En la nave insignia, el viejo líder. Intensamente concentrado en los datos que le entregaban sus subordinados. Se mantenía impasible y calmado, pero bajo esa actitud se ocultaba una intensa preocupación y angustia. Intuía el peligro. Pero rechazaba esas ideas y emociones. No podía dejar de creer que aún era posible sobrevivir.
Finalmente había un lugar del que ya no quería ver nada más, pero al cual se sentía irresistiblemente atraída.
El mismísimo centro de comando donde él permanecía, un bulto flotando en un estanque lleno de líquidos nutritivos y regenerativos que aseguraban su inmortalidad. Toda la disposición táctica de sus fuerzas expuesta en un luminoso holograma. Invulnerable, invencible. Tan seguro de si mismo y de su propia crueldad.

Si, él estaba ahí. Atrás, protegido de cualquier eventualidad por un enjambre impenetrable de naves blindadas y campos de fuerza. Porque tenía que estar ahí. Siempre junto a la horda, como la reina de una comunidad de insectos coloniales. No era su destino permanecer cómodamente instalado en alguno de los idílicos mundos que había conquistado. No. Eso significaría que el control sobre su monumental ejército se atenuaría al mediar entre ellos la distancia. Años luz, la eternidad que demorarían sus ordenes en llegar. No importa cuan poderosa fuese su flota, en esas condiciones estaría sentenciado a perder cualquier batalla.
Así que como siempre, él estaba junto a los suyos, aquellos que le pertenecían completamente, listo para iniciar la refriega. Una escena que ya había presenciado en muchas ocasiones. El último desesperado intento de una raza a punto de desaparecer. Él, como asesino despiadado que era, dejaría que llegaran casi hasta el final, que por unos momentos creyeran que lo iban a lograr. Entonces los aplastaría, y quizás alcanzara a ver la total decepción en sus rostros, y entonces obtendría un triunfo completo.
Pero mientras saboreaba el placer de la victoria anticipada, mientras se replegaba un instante sobre si mismo, supo que algo inesperado había sucedido. Atareado como estaba dando los últimos ajustes a su estrategia, no se había percatado, pero ahora podía ver con claridad el luminoso rastro que otra inteligencia había dejado al incursionar en su mente, algo que no había sucedido en incontables edades. Una huella clara que pudo seguir con facilidad, y cuando lo hizo se encontró frente a frente con ella.
La criatura intento escabullirse pero él pudo seguirla sin dificultad con el enorme ojo de su mente omnipotente. Primero fueron la sorpresa e incredulidad. Luego la vergüenza. Ella había visto en su interior. Había visto todo el inconmensurable sufrimiento que había inflingido a tantos y tantos seres indefensos. Había visto su egoísmo y toda la extensión de su perversidad. El monstruo despojado de sus mascaras, y desvelando a un ser desamparado, torturado por su propio ego, mutilado en su capacidad de ser feliz. Pudo ver como ella sentía tristeza y compasión por él, y por supuesto, la odió por eso. La odió como no recordaba que era posible. Todo el rencor acumulado, toda su frustración, toda su increíble habilidad de provocar dolor ahora no tenían otro destinatario que ella.
De pronto, en medio de esa marea de ira surgió el miedo. ¿Miedo? ¿De la niña? No. No de ella en si misma, sino de lo que su presencia implicaba. Allá iban sus tropas invencibles a aplastar lo que hasta entonces parecían ser tan solo desprevenidas criaturas. Pero no. Ella lo sabía y por lo tento su gente también. Sin embargo seguían adelante. Algo iban a hacer, algo para lo cual él no estaba preparado. Por un instante vaciló.
Pero ella permanecía inmovilizada en su lecho de enferma, aquejada de una parálisis general. Inevitablemente estos pensamientos emergieron y él pudo percibir la desesperación de la niña, impedida de comunicar la preciosa información que poseía. Rió, sabiendo que no había nada que temer.
- Por favor. Se lo ruego, no lo haga.- Vocalizó en su mente con palabras nítidas. -Déjenos ir y no sabrá nunca mas de nosotros. Se lo ruego.
- Si los dejo ir en verdad no sabré mas de ustedes, pues se irán lejos, tan lejos en el futuro, tan lejos en la distancia, que estarán mas allá de mi alcance.- Explicó.- De ninguna manera. Los destruiré a todos, pero no a ti. A ti te reservaré para que padezcas tanto que aprendas a odiarme. Entonces quizás, y solo quizás, te permita reunirte con el resto de los tuyos.
Ambos observaban como ya la flota en fuga entraba en el rango de las armas de los primeros cazas. Su líder, aun ignorante, mantenía su curso inmutable. Pronto, ante el primer disparo, se desbandarían y comenzaría la matanza. Más atrás miles y miles de naves enemigas convergían hacia ese punto, cerrando todos los huecos de la red.
- ¿Por qué?- Pregunto ella.
- Ya lo sabes. Lo sabes mejor que yo mismo.
- Pero, ¿por qué nos exterminas? ¿Por qué no te somos útiles como esclavos?”
- ¿Acaso consideras ese un destino mejor que la muerte?- Le contestó. Como pensando para si mismo agregó.- Esa no es opción. Las razas como la tuya no me son útiles, y solo me queda destruirlas. Vuestras voluntades son demasiado potentes. La unión entre vuestros cuerpos y vuestras mentes es demasiado fuerte como tú misma has comprobado.- Y en ese mismo instante aquel ser abominablemente sabio supo que había cometido un error fundamental.

El anciano jerarca seguía en el puente. Durante todas esas horas no se había movido de ahí. Ansioso como estaba. Faltaba tan poco. Solo unos minutos más y llegarían a una velocidad y una dilatación temporal tal que sus enemigos quedarían imposibilitados de intentar alcanzarlos.
El sudor se acumulaba en su frente y en sus manos. El silencio llenaba la extensa habitación. Los controladores permanecían en quieta expectación en sus puestos. Muchos visitantes se agolpaban atrás, queriendo estar en primera fila en ese momento decisivo. Uno de sus subordinados se giró hacia él con preocupación en el rostro.
- Señor. Naves hostiles acercándose directamente al frente. Detecto gran cantidad de fuego...
Antes de que terminara la frase todo el cielo a su alrededor, en todas direcciones, se inflamó con explosiones y disparos. La sala se convirtió en un pandemonio. Los controladores dando cuenta de una multitud de formaciones que repentinamente surgían en todas direcciones, unas a estribor, otras a babor, a los lados, en curso de intercepción, o tomando posiciones fijas. Otros oficiales dando instrucciones a las unidades de defensa, otros reclamando más aceleración a los motores. Los espectadores la mayoría gritando, unos pocos elevando plegarias.
Él estaba abrumado, pero en solo un segundo recuperó la compostura. Harían una última batalla. Morirían luchando, no había nada más que hacer.
- Maniobras evasivas.- Ordenó. -Fuego a discreción. Informe de daños, rápido.
Tras esta última instrucción hubo un momento de vacilación entre sus subordinados. Algunos se miraban con extrañeza. Otros atendían expectantes a su superior. Al fin uno, tras revisar los datos, contestó.
- Señor. No se reportan daños. El fuego no está dirigido contra nosotros.
Ahora lo veía él también. Los enemigos se habían enzarzado en una enconada lucha entre ellos mismos. Enjambres de naves se precipitaban unas contra otras, rayos de increíble poder arrasaban con formaciones completas, y a lo lejos se observaban titánicas explosiones.
- Adelante con todo. Salgamos de aquí mientras podamos.- Ordenó finalmente.

Sometida a los crecientes efectos de la relatividad temporal, su dominio sobre aquellos billones de cuerpos comenzaba a debilitarse. Las conciencias cautivas comenzaban a salir del calabozo oscuro donde habían permanecido por tanto, y ya dejaban de pertenecerle. Estaba bien así. Por un tiempo había tenido ojos, manos y los más increíbles miembros que jamás hubiese soñado tener. Había visto el mundo a través de frecuencias infrarrojas, o interpretando las oscilaciones de un campo magnético. Había respirado metano, se había alimentado de luz.
Y había ganado la más gigantesca batalla que se hubiese librado en la galaxia. Todo en un instante. Cuando el ejército del enemigo, al unísono y como una parte de ella misma, respondió a la orden de alto. Luego él había intentado recuperar el control, pero ella era más joven y más rápida. Pasado los primeros momentos de confusión e incredulidad, ambos comprendieron que él estaba derrotado.
Tras una desesperada y fútil defensa, el enemigo había muerto replegado en su baluarte, cuando los campos de fuerza que lo protegían fueron golpeados por una seguidilla de bombas de antimateria, una tras otra, hasta que colapsaron.
Pero ya se había acabado. Apenas si podía controlar a unos pocos miembros de las razas más débiles. Más de un minuto transcurría entre cada una de sus instrucciones. Muy pronto volvería a estar ciega, sorda, eternamente inmovilizada. Nadie nunca entre su gente sabría como les había salvado a todos. No le importaba. Era feliz. Inmensamente feliz al constatar como esa inimaginable cantidad de cautivos ahora salían de nuevo a la luz, libres. Si, ellos sabían, habían estado ahí, y en un clamor mudo le expresaban las mas absoluta de las gratitudes. Le decían adiós. Ella volvía a su prisión, pero era feliz.
Tuvo un impulso, un deseo nunca expresado y que ahora era posible, por única vez. Aprovechando tan solo uno de los apéndices vermiformes de aquella criatura, en la cabina del pequeño caza, y sobre un cristal empañado por gases extraños, escribió su nombre.

Nota: Fotografia tomada de www.tauzero.org

jueves, 23 de julio de 2009

Dios Microcósmico. Theodore Sturgeon. 1941.


Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 07.
Dios Microcósmico. Theodore Sturgeon. 1941.
Dios Microcósmico fue publicado en Astounding en abril de 1941. En está ocasión vuelvo a recurrir a las excelentes reseñas que Omar Vega escribió durante el desarrollo del Club. Luego una contribución mia como respuesta a lo señalado por Omar.


Dios Microcósmico.
Reseña por Omar Vega.

Definitivamente, en mi opinion, no es el mejor cuento de la serie. Mis favoritos siguen siendo Requiem de Heinlein y Anochecer de Asimov,

En primer lugar no me gustó la selección de los personajes. Demasiado comunes. Desde que Mary Shelley usó el cientifico loco en Frankenstein éste se repite una y otra vez en CF.

Si parecía un capitulo más de Pinky y Cerebro X-D


Ahora bien, ya se que los banqueros son siniestros, pero creo que exageró un poquito la personalidad de Conant. Es más, Sturgeon dijo de Conant que: "No Era un malvado completo". Pero si lo es de acuerdo a su cuento.

El tema de jugar a ser Dios tampoco es muy novedoso. Desde la época del golem de barro y la palabra cabalística en la frente, que hay cuentos de hombres que quieren convertirse en dioses. Shelley tuvo su Frankenstein. Hoffman y Verne nos describen autómatas con mecanismos de relojería de la edad del ñauca. Ahora bien, la idea de crear una raza completa pareciera ser original, quienes obedecen reglas a la manera de las leyes de la robotica de Asimov. Curioso.

En cuanto al cuento, creo que no estámuy bien escrito, o al menos no muy bien logrado. Se trata de un relato descriptivo, tipo periodístico, que al parecer descuida el manejo de la tensíón, la sorpresa y el ritmo, que son la parte central del arte del cuento. Es simplemente un texto plano sin sorpresas que describe el pensamiento de Sturgeon. Creo que Sturgeon desconocía la técnica del cuento, manejo que destaca en escritores como Poe, Borges, Cortazar e incluso Heinlein.

Si nos centramos ahora en la parte dura del cuento, vale decir en la tecnología, hay algunas curiosidades. La transmisión de energía a larga distancia es una idea interesante y que hoy se piensa usar microondas para bajar potencia eléctrica desde campos solares en el espacio. Tambien se ha soñado desde hace mucho tiempo con hacer volar aviones con energía irradiada desde el espacio, he incluso hacer subir aviones al espacio con escaso combustible, ayudados por energía que les llegue del exterior. Sin embargo, no se trata de una idea original de Sturgeon, sino que gentes como Tesla y Gernsback jugaban con ella mucho antes. Incluso Wells describe rayos de calor en su Guerra de Mundos, y desde que la radio apareciera en los 20s se empezó a soñar con la transmisión de potencia.

Siguiendo con la parte dura, los inventos originales de Kidder me parecieron los más interesantes: (1) Vitamina B1 sintética, de la cual no se si existía al momento de escribirse el cuento. compuestos sintéticos si exitieron desde mucho antes, siendo el primero la urea. (2) una fibra de banana (organica) más resistente que el acero, la cual me recuerda las investigaciones de las fibras de carbono. (3) Clorofila sintética, que todavía es un sueño. (4) La creación de vida sintética desde cero. Creo que aquí predice de alguna manera el experimento de Miller y Urey, donde se producen aminoacidos a partir de materia inorgánica. Por supuesto que Sturgeon exageró la nota y llegó hasta los neotéricos X-D
(5) Desintegración atómica del U-238, que nos muestra que Sturgeon no era ignorante del estado de arte de la energía atómica en su época.

Ahora bien, sabiendo eso, es curioso que Sturgeon predijera un arma con la potencia de una bomba atómica, sin predecir la bomba atómica en si. Ya otros, como Wells, la habían predicho, y es imposible que un hombre de CF no supiera en 1941 que las armas nucleares estaba por llegar.

Otros inventos del cuento no pasan de ser mera fantasía, como las barreras infranqueables, o las bombas de luz, por ejemplo.

Ahora bien, si Sturgeon trata de presentarnos a Kidder como el niño bueno y a Conant como el villano, creo que falla rotundamente. Como puede ser bueno un hombre que mata en forma masiva a los neotéricos, seres inteligentes creados por el mismo. Creo que ese Kidder fue mas malo que bandido mexicano. Peor que Hitler.

Tambien me llamó la atención el pequeño detalle de Kidder enamorado del buenmozo ingeniero, y viviendo felices en su isla privada, lejos del mundo ... X-D ¿En que estaba pensando Sturgeon?

En resumen, el cuento me dejó con gusto a nada. No me llegó emocionalmente ni tampoco por su contenido científico o filosófico.

Conocí a Sturgeon de niño al leer su novela "Viaje al fondo del mar". Poco he leido de él pero realmente no me atrae mucho, para ser franco. No he leido su famoso "Mas que humano" simplemente porque la mera mención de la telepatía me hace alejarme de muchos cuentos. (Es más, por eso estoy sufriendo al leer "Hominidos"). Sin embargo, le daré una ultima oportunidad a Sturgeon pues pretendo leer Venus mas X.

En resumen, me pareció un cuento simpático, pero que no es ni entretenido, ni ingenioso, ni impactante, ni nada. Ni fu ni fa.
Lo unico que puedo decir de él es que es mejor que el de Campbell X-D


Dios Microcósmico.
Comentarios por Rodrigo Juri.

Pues señor oevega, que después de su extenso (y en mi opinión, brillante) análisis, no hay mucho más que agregar... pero algo podemos intentar.

Primero, que de si recordar algo se trata, me recuerda poderosamente a "Los Reyes de la Arena" de George R. R. Martin, premio Hugo a mejor cuento en 1980. Esta vez son unos insectillos, parecidos a hormigas, que se crian en terrarios, pero con los cuales hay que tener mucho cuidado... tienden a construir civilizaciones, y donde uno puede jugar a ser Dios... Ahora bien, si Martin leyo "Dios Microcosmico" sin duda debe haberle influido mucho para escribir "Los Reyes de la Arena". Y si no, es un interesante caso de creación paralela.
Y por supuesto... todos aquellos jueguitos de computadora donde uno en efecto es Dios... en particular recuerdo uno que creo se llamaba "Black and White" pero no estoy seguro. Era una isla llena de bravos y tu eras su dios.

Sobre la lista de inventos... eso si que es un ejercicio de ficción especulativa. Ahora bien... algunas citas de oevega y comentario:

oevega Escribió:

(3) Clorofila sintética, que todavía es un sueño.

Pero, me pregunto, ¿para que queremos clorofila sintética? ¿Para generar fotosíntesis? Entonces no solo requeriríamos clorofila, sino que toda la cadena de enzimas, no menos de 20, que permiten la fosforilación del ADP, y otras tantas si pretendemos generar hidratos de carbono. Ademas de los sistemas de membranas y demases. ¿Y para que? ¿Para obtener azúcar sintética?

oevega Escribió:

y es imposible que un hombre de CF no supiera en 1941 que las armas nucleares estaba por llegar.

No estoy tan seguro. Y si lo intuían, no tenían forma de saber que características tendría esa bomba, en cuanto a su poder destructivo, y demases. En todo caso, conocida es la historia de Hal Clement que fue interrogado por el gobierno norteamericano bajo sospecha de estar entregando información secreta codificada en sus cuentos de CF en Astounding... específicamente por un relato en que hace predicciones mas o menos precisas sobre el asunto.

oevega Escribió:

Tambien me llamó la atención el pequeño detalle de Kidder enamorado del buenmozo ingeniero, y viviendo felices en su isla privada, lejos del mundo ... Laughing ¿En que estaba pensando Sturgeon?

Jajaja... que buena!!!
Otro ejemplo de lo inocente que era la ciencia ficción en aquella época... y tenia su encanto por cierto.

Ahora bien... sobre Sturgeon.
Ya han mencionado Mas que Humano, y quienes lo han leído compartirán conmigo que no es la típica novela de telépatas. No es SLAN. Como ya han señalado, Sturgeon se va más por el lado humano de las cosas... y en esta novela sobre todo.
Pero si hay algo que considero un imperdible de Sturgeon es su cuento "Esculpir Lentamente"... pero quizás lo incluyamos en este Club si les parece.

jueves, 9 de julio de 2009

Las Cloacas del Paraiso

El siguiente cuento fue escrito para "Maquinas y Monos 8", uno de los talleres literarios online de la revista electrónica argentina Axxon. El desafio era utilizar una o varias fotos ofrecidas por uno de los particpantes (Guille) y con ellas construir un relato. Yo utilice 4 de ellas que reproduzco junto con la historia.



LAS CLOACAS DEL PARAISO

1

Las olas rompen contra las rocas de abajo levantando una fina llovizna que se eleva incluso por sobre el borde del acantilado, envolviendo al hombre que sin amilanarse por el frio ni la humedad contempla el inicio de un nuevo día. Disfruta del aroma salino que inunda sus narices y que llena sus pulmones. Aprecia el violento clamor del mar estrellándose contra las murallas de piedra. Sonríe cuando los primeros rayos del sol le hacen entrecerrar sus ojos.
Un parpadeo. Tan solo eso. Y todo es oscuridad mientras cae vertiginosamente en un abismo de insondable profundidad.

Francisco Domínguez detesta cuando eso pasa. Cuando interrumpen violentamente la conexión y dejan su cuerpo botado en cualquier lado para que él se haga cargo. Al menos esta vez está abrigado, cubierto por las mantas de un lecho que huele a desinfectante y a sexo. A un costado, poniéndose sus ropas hay una niña impúber. La reconoce como un móvil Leyla estándar. Uno de los modelos clonados en serie por una compañía de la competencia. Una criatura que fue lobotomizada en su primer año de vida y que desde entonces es manipulada de forma remota a través de un implante por los operadores de la compañía.
Se pregunta si acaso podría ganar algo de todo aquello. Pero no. Es claro que el operador sabe quién es su cliente y que la sesión ha terminado.
- ¿Dónde estoy? – Le pregunta.
- En un motel en las afueras de Santiago. Hay una estación de trenes justo a la salida.
Mira por una ventana y afuera es de noche. Eso no le consuela mucho. Con seguridad su cliente lo ha paseado sin ningún miramiento por la superficie, exponiendo su cuerpo a los dañinos rayos ultravioleta del sol e incluso era posible que lo hubiese llevado hasta las ruinas de la ciudad que siguen siendo radiactivas aunque ya han pasado varias décadas desde el último bombardeo.
A ese ritmo no iba a durar mucho. Decide que lo mejor era aprovechar la oscuridad así que se viste rápidamente y sale presuroso en dirección a la estación esperando que pase pronto un tren que lo lleve a casa.


2

Está sentado sobre hierba seca mirando un valle verde que se extiende a lo lejos. Su último cliente parece haberse hecho adicto de él y volvió a solicitar sus servicios solo veinticuatro horas más tarde. Apenas había tenido tiempo para llegar a los complejos subterráneos de Nuevo Valparaíso, de reportarse con su jefe y de dormir un poco. Pero estaba bien. Ahora de nuevo su mente puede disfrutar de la soledad y de un paisaje maravilloso, lejos de los inmundos corredores de la ciudad y la total miseria de la superficie. Por otro lado su cuerpo podía estar asándose en lava ardiente por lo que sabía. No importaba. Después de lo que había pasado había exigido garantías adicionales y se las habían otorgado. Cualquier daño que sufriera sería compensado con creces.
¿Quién sería?, se preguntó. Su jefe le había dicho que era un oficial corporativo de la Luna. Eso no era mucho porque el noventa por ciento de la demanda en el lucrativo negocio del arriendo de cuerpos provenía de la Luna. Hombres de negocios, autoridades, incluso turistas, que jamás podrían poner un pie sobre la Tierra pues sus huesos famélicos se quebrarían y sus flojos corazones colapsarían, todo ello a causa de la escasa gravedad en la que habían nacido y crecido. Lo más cerca que podían llegar era hasta alguna estación espacial en órbita terrestre y desde allí contratar los servicios de alguno de los muchos miserables que poseían un implante de control remoto en la base de su encéfalo.
A algunos les repugnaba esa práctica. La forma última de prostitución. Muchos le miraban con desprecio cuando sabían a qué se dedicaba. Expresión que se convertía en desdeñosa envidia cuando le veían conduciendo algún lujoso automóvil o envuelto en un elegante traje manufacturado en la Luna o Marte. Todo gracias al dinero que no dejaba de llegar a su cuenta corriente.
Él en cambio los miraba con condescendencia. Gentes que se aferraban a una realidad decadente. ¿Qué podía haber de bueno en aquel mundo arruinado por interminables guerras nucleares, agotado en sus recursos naturales, sometido a dictadores brutales y a oligarquías esclavistas?
Lo paradójico era que alguien de allá, de aquel paraíso tecnólogico que era la Luna, deseara visitar aquel infierno. Pero quien era él para discutir sus motivos. Lo importante era que eso le permitía a él pasearse por un soleado valle tapizado de fragantes flores y frondosos árboles, y más encima se le pagaba por ello.

Esta vez es peor. Está en medio de una zanja, semidesnudo y la lluvia cae sobre él a cantaros. De nuevo está en el exterior, y no puede dejar de preguntarse qué asuntos tiene su cliente allí afuera. No importa. No es asunto suyo. Si lo era comprobar que todos sus miembros estaban donde debían estar. Si, aparentemente si, aunque siente un dolor apagado en la base del estomago. Sin duda alguien le había golpeado allí algunos momentos antes. ¿En que sórdido asunto se había metido su cliente?
Se levanta lo mejor que puede y comienza a caminar. No tiene idea de donde está ni a donde debe dirigirse. Le pide a la inteligencia artificial alojada en su implante que le avise a su jefe y que mandé un transporte por él. Se sienta debajo de un árbol. Su mente se traslada a una paradisiaca isla tropical mientras alguien más se encarga de llevar su ser hasta un sitio confortable y seguro.


3

Una ciudad dorada al otro lado de un rio de plata. Allí quizás le esperaban los tesoros de Ali Baba, o mejor aún, el harem del califa. Solo tiene que pedir y se le concederá. Esta vez su cliente le había ofrecido el doble de paga y acceso a realidades virtuales de alta fidelidad. Al final no pudo negarse.
Se acerca a la góndola que espera al borde del rio. Sube en ella y como por arte de magia la pequeña embarcación comienza por si sola a surcar las aguas llevándolo hacia la ciudad de oro.

Dolor. Intenso dolor. Está en una playa de arenas grises, bajo un cielo encapotado. Su pierna sangra y su pantalón está manchado de púrpura. ¿Cuándo tiempo llevaba así? ¿Ha perdido mucha sangre? ¿Cuánto le van a pagar por este desastre?
Todas estas interrogantes pasan a segundo plano cuando ve que a su lado está el cuerpo inmóvil de una pequeña. La conoce. Leyla. Quizás la misma en cuya compañía había despertado días atrás. Por alguna razón está seguro de ello. Comprende que está muerta, su cuello torcido en un ángulo imposible.
Tendrá que dar algunas explicaciones a la policía y a los dueños de la unidad, pero todo está en la memoria de su implante y por supuesto se le exonerará de toda responsabilidad. El verdadero culpable tampoco tiene nada de qué preocuparse pues está a salvo allá en el espacio.
Se arrastra un trecho dejando un rastro rojo tras de sí. Se está desangrando con rapidez. Siente una punzada de miedo. Piensa en enviar una señal de emergencia. No servirá. No llegarán a tiempo. Por lo demás ya siente como sus miembros se entumecen y su visión se nubla. Muy pronto perderá la conciencia. Ya está jodido. Decide permitir que la muerte gane esa batalla.


4

Su jefe le espera en la cima de la verde colina apoyado en monolitos de piedra. Domínguez asciende los últimos tramos del sendero visiblemente enojado.
- Lo siento Pancho. – Dice el jefe. – Los seguros cubren todo y el cliente se ofreció a pagar una compensación adicional.
- ¿Qué mierda pasó?
- Ya sabes. Los selenitas y sus conspiraciones corporativas. Y no nos conviene saber más.
- Última vez jefe. Ya no quiero más problemas. Nada de cuerpos fuertes y atléticos. No quiero jugar más a los espías y ladrones.
- Entonces no me sirves.
- Eso está bien porque renuncio.

La niña avanza por el pasillo escasamente iluminado. A su lado están los centenares de estanques guardados en el sótano de la compañía. Dentro de cada uno de ellos flota un cuerpo, o lo que queda de ellos. A veces son solo cabezas o cerebros conectados directamente a tubos que les suministran nutrientes.
Llega hasta donde sus nuevos jefes le habían dicho que estaba. Un cuerpo completo, flotando en un líquido viscoso. Es viejo, de cabeza calva y muchas llagas en la piel producto de la radiactividad. Francisco Domínguez, dice la placa. Alguna vez ese cuerpo había sido joven y se había alimentado, había caminado y había visto y oído por sí mismo. También había sido pobre y tuvo que venderse a bajo precio. Lo trataron mal y muy pronto quedó estropeado. Pero había alcanzado a ahorrar lo suficiente como para costearse un estanque de mantención.
La niña contempla con tristeza aquel ser, que es ella misma, el original, allí donde todavía residen sus recuerdos y su voluntad.
Con el dinero de los seguros, los bonos y la indemnización bien podría haber vivido sin necesidad de trabajar un buen tiempo. Podría haberse quedado una larga temporada en cualquiera de los jardines del Edén que tanto le gustaba visitar. Pero no.
Si, detestaba ese mundo que le había tocado vivir. Pero lo necesitaba. Necesitaba saberse vivo, saberse real. Saber o imaginar al menos que era algo más que ese bulto flotando en líquido verdoso.
Ahora que había comprobado que la mudanza se había llevado a cabo sin contratiempos tenía que volver a sus labores. Sus nuevos jefes le habían dado un modelo Leyla estándar. Un cerebro hueco que ahora ocupaba él. Un cuerpo infantil que debía ofrecer a los pedófilos de la Luna. Esta vez sería un operador, nada de escaparse a mundos de fantasía en horas de trabajo.