lunes, 22 de junio de 2009

Cae la Noche. Isaac Asimov. 1941.


Club de Lectura de Relatos de Ciencia Ficción.
Sesión 06.
Cae la Noche. Isaac Asimov. 1941.

Insistentemente votado como el mejor cuento de ciencia ficción de todos los tiempos... vox populi, vox dei.
Aquí les va... "Cae la Noche" o "Anochecer" o como prefieran. El clásico de clásicos.
Que disfruten.
"Cae la Noche" fue publicado en el numero de septiembre de 1941 de Astounding.

En mi opinión, un relato realmente notable.
En el están resumidas las principales elementos de la lucha entre la razón y la superstición. El miedo, el fanatismo, la ira, contra el sentido común y el deseo de conocimiento. Solo que esta vez, la superstición triunfa porque la verdad resulto demasiado terrible. Un requiem para la ciencia y la razón.
Rescato en este sentido el tema de los paradigmas tratados en este cuento. Primero, el de los cultistas contra el de los científicos, y el de ambos contra el de la sociedad incrédula. Pero también el de la oscuridad. Como en efecto estamos ciegos a algunas verdades porque simplemente no tenemos la experiencia para poder aprehenderlas.
Una cosa es que Einstein te diga que el tiempo es relativo y que el espacio es curvo... otra muy distinta es visualizar el mundo a través de esas ideas, cuando toda tu experiencia te dice lo contrario. Y Darwin... lo mismo.
Pero tampoco se trata de quemar catedrales. También puede haber verdad allí... quizás verdades más terribles de lo que podemos imaginar. O por lo menos es lo que nos hace reflexionar aquí Asimov.
Tambien rescato un detalle. La coherencia a la hora de establecer el estereotipo de lo que un científico debe ser. Porque no es que Aton haya aceptado a Theremon en el observatorio por miedo al desprestigio o por alguna otra razón. Lo acepta porque le hacen ver que existía una mínima posibilidad de que la teoría estuviese equivocada... eso es actitud científica. Ninguna teoría es un dogma.

Ahora bien... pasando a lo malo del cuento, citando a sarkofago...

"no tiene inventos, máquinas, ni seres que con el paso de los años uno pudiera sonreir ante alguna equivocación que el tiempo delate........"

No, no hay equivocaciones que el tiempo delate... En mi opinión hay equivocaciones que ni siquiera pueden excusarse en ello, pues la Teoría de la Gravitación y toda la mecánica del movimiento planetario era bastante conocida ya en 1940, y mucho antes.
Una de menor importancia es el hecho que en un sistema planetario con seis soles, las interferencias entre los campos gravitatorios haría prácticamente imposible mantener órbitas regulares (elípticas o de cualquier forma). La probabilidad de que un planeta sobreviva en esas condiciones por tan solo unos millones de años sin terminar precipitándose contra uno de los astros, creo, es insignificante. Ni que hablar de la posibilidad de choques entre las estrellas y el consiguiente efecto para todo el sistema.
Sin embargo de esta debilidad del relato, Asimov extrae una de sus mayores fortalezas. En efecto, debería ser tremendamente difícil para una civilización en esas circunstancias el establecer la Ley de Gravitación Universal. Los datos de Tycho Brahe, que permitieron a Kepler establecer sus famosas leyes, significaron alrededor de 30 años de cuidadosas observaciones. Eso, en un sistema simple. Las extravagancias de un sistema sextuple deben ser tan complicadas que deberían requerirse mucho más que solo cuatro siglos. Pero la idea es interesante.

Un error más fundamental, me parece, es el hecho de responsabilizar por la oscuridad a al eclipse provocado por un enorme planeta (¿joviano?) tapando a Beta. Asimov indica que el planeta había sido invisible pues su color es semejante al del cielo de Lagash... aun cuando el color de dicho cielo deben cambiar con cada combinación de soles brillando arriba. Pero, aun aceptando este hecho... el propio autor nos indica que los otros soles están brillando al otro lado del planeta... por lo que su luz debiera iluminar plenamente al planeta invisible, el cual entonces debiera brillar intensamente en medio de la noche (que ya no es del color del cielo diurno cualquiera que este sea). Mucho mejor resultado en esto habría tenido un hoyo negro... pero claro, las interferencias orbitales serían peores. Otra opción habría sido una conjunción de los seis soles tras el gigante invisible. Pero de veras que debería haber sido un tremendo gigante, y estar muy cerca, como para generar un eclipse total y penumbra total en todo el planeta.

Ah, y finalmente, y no menos importante...
¿Que razón hay para que exista un observatorio astronómico moderno, con lentes y cámaras, en un planeta donde no hay noche? Digo, radiotelescopios ok (no se si existian en 1940), y esa clase de cosas... pero uno óptico?
El único fenómeno celeste posible de observar son los movimientos de los soles, y si es solo eso... creo que se requeriría de un tipo de observatorio bastante distinto... no se. Pero se ve raro.

1 comentario:

Javi Djent dijo...

Muy buena reseña Rodrigo, saludos!