lunes, 1 de junio de 2009

The New Space Opera


Para comenzar con esta nueva época quise reproducir un articulo que publique hace tiempo atrás en Tau Zero. Una reseña acerca de una de las antologias más interesantes de los últimos tiempos y referida a unos de los temas más queridos por la mayoría de los aficionados.

Fue hace más de 40 años ya que Harlan Ellison publicó “Visiones Peligrosas”, una ambiciosa antología de relatos originales de ciencia ficción inspirados en la idea de renovar el género adoptando éstilos y temáticas provocativas y desafiantes, dirigidos a redefinir lo que eran los estándares aceptados de lo que debería ser una historia de ciencia ficción. La empresa no sólo apuntaba a abrirse espacio de mercado en un campo dominado tradicionalmente por revistas como Analog, Fanatasy & Sciencie Fiction y la extinta Galaxy, sino que también a marcar tendencia. En efecto, Ellison declaraba abiertamente su intención de establecer nuevos rumbos para el género, de hacer camino que otros seguirían. Tuvo un éxito sin precedentes, tanto así que cinco de sus cuentos fueron nominados al premio Hugo y dos de ellos se llevaron la estatuilla. Nunca antes y nunca después ninguna otra antología ha podido ostentar un logro semejante.

Por supuesto desde los orígenes de la ciencia ficción han existido antologías originales, pero aunque algunas de ellas merecen la pena, en verdad es difícil encontrar otro ejemplo, aparte de “Visiones Peligrosas”, donde la calidad puntual de cada contribución se conjugue con una concepción global del conjunto que tenga suficiente mérito como para pretender dejar una huella trascendente.

Además hoy no estamos en los sesenta. Hoy se ha consagrado la búsqueda de lo antiparadigmático cual santo grial al que todo noble caballero debe aspirar, y aquí no hablamos solo de la ciencia ficción. Las propuestas transgresoras son la norma con la consecuente paradoja de que lo conservador, lo clásico, ha llegado a ser “revolucionario”.

Pues bien. En el número de Octubre/Noviembre del 2007 de Asimov’s Science Fiction su editora, Sheila Williams, nos ofrece un interesante ensayo, titulado “Tendencias”, donde explora someramente algunas de las vertientes más vigorosas que actualmente existen en el campo de la ciencia ficción. Una de ellas resulta ser la “Nueva Space Opera”, un espacio narrativo que intentaría revalidar el romanticismo y la escala épica del subgénero de aventuras espaciales. Como dijimos, la revolución desde lo clásico. Y Williams no vacila en reconocer que uno de los indicadores más potentes de este resurgimiento es la notable antología original de Dozois y Strahan titulada exactamente “The New Space Opera”.

En efecto, a partir de sus palabras de presentación no parece que estos experimentados antologistas, Dozois más que Strahan, tengan la pretensión de pavimentar una revolución del género. -¿O es que quizás carecen de la juventud y entusiasmo de ese Ellison sesentero?- Pero si de consolidar en una obra particular lo que ellos mismo llaman “La Edad de Oro del Space Opera”. No hay duda entonces de que es una antología que tiene una inspiración clara; hacer que hoy día se lea y se escriba Space Opera. Puede ser que la escala sea menor y la meta más modesta, pero Dozois y Strahan buscan lo mismo que Ellison, marcar tendencia.

Pero para compararse con “Visiones Peligrosas” no sólo es necesario tener una meta trascendente, sino que ella debe estar acompañada por calidad. Si es sólo por los nombres, la antología contiene numerosos proceres del género, así como también estrellas rutilantes. Egan, Baxter, Silverberg, Simmons, sólo por nombrar algunos. Pero ello no es garantía, ¿no es cierto? Quizás tampoco lo sea el hecho de que dos de sus historias están nominadas al Hugo, y también lo está Strahan como editor. Pero ambos elementos son un indicio fuerte en ese sentido. Veamos.

Las historias

La obra en sí misma contiene 18 historias de variada longitud y entre las cuales encontraremos verdaderas joyas, algunas gemas en bruto y una que otra piedra carente de valor. Algunas se ajustan a lo que entendemos por una aventura espacial y otras se alejan bastante. Hay relatos de estructura convencional y predecible, y otros son indescrifrables experimentos estilísticos. ¿Como abordar el análisis de tal diversidad? Una alternativa sería ofrecerles escuetas reseñas de cada pieza, pero descuiden que no me embarcaré en ello. En cambio prefiero presentarles lo que a mi juicio son los ejes principales en torno a los cuales se organiza el conglomerado.

Un primer concepto que se repite en varios cuentos, especialmente en Saving Tiamat (Gwyneth Jones) y Art of War (Nancy Kress), es la incapacidad de superar los paradigmas propios de una civilización a la hora de intentar comprender los comportamientos de otra, y las frustraciones y errores a los que tal situación puede conducir. Algo de lo mismo puede apreciarse en Glory (Greg Egan) y The Valley of the Gardens (Tony Daniel).

Como respondiendo a está propuesta The Emperor and the Maula (Robert Silverberg) plantea que si es posible llegar a entender las motivaciones de una entidad alienígena, y cuando eso sucede los beneficios pueden ser enormes. Así le courrió a Sherezade con el sultán de Las Mil y Una Noches, y así le ocurrirá a nuestra heroína en esta historia.

Otro tema que aparece fuertemente perfilado en algunos cuentos es la del impacto que un conocimiento científico superior puede tener en una civilización atrasada, sobre todo en el tema bélico. Tal es el argumento principal de Who’s Afraid of Wolf 359 (Ken McLeod) y de Minla’s Flowers (Alastair Reynolds), dos relatos que además están dentro de lo mejor de la antología. Más tangencialmente, y en un contexto más cibernético, el tópico es abordado también en Blessed by an Angel (Peter F. Hamilton).

La guerra total, esa que concluye sólo con la extinción de uno de los combatientes, nos es presentada en Verthandi’s Ring (Ian McDonald) y en The Valley of the Gardens (Tony Daniel). El primero se desarrolla en el espacio abierto con enormes flotas de naves espaciales listas para el combate. El otro relato ocurre en un oscuro rincón del espacio y el tiempo. Ambos son el final de una larga y angustiante lucha donde la mismisima estructura fisica del universo ha sido sacudida.

Un tesoro perdido, inescrupulosos empresarios, una nave y su intrépido capitán. Space Opera de pura cepa es lo que nos ofrecen Winning Peace (Paul J. McAuley) y The Worm Turns (Gregory Benford). En la misma línea, Splinters of Glass (Mary Rosemblum), sólo que sin naves y en cambio las gélidas entrañas de Europa, la luna joviana. También Send Them Flowers (Walter Jon Williams), esta vez una intriga de amor y dinero en un universo paralelo especialmente inestable.

Y un último tema que merece destacarse es el del teatro y los de las gentes que lo hacen. Maelstrom (Kage Baker) nos expone acerca de las viscisitudes de una compañía teatral en Marte, mientras que Muse of Fire (Dan Simmons) es un homenaje explícito a Shakespeare desde una humanidad esclavizada por una cruel raza invasora.

Sólo nos queda mencionar tres relatos que sería forzado intentar asociar entre sí o con algunos de los ya mencionados. Tenemos a Hatch (Robert Reed), un viaje sorprendente en un mundo extraño y fascinante y del cual sabemos queda mucho más por descubrir. Intrigas a bordo de una nave colonizadora es de lo que trata Dividing the Sustain (James Patrick Kelly), mientras que Remembrance (Stephen Baxter) explora las relaciones entre memoria, identidad y conducta a nivel racial.

¿Qué es lo imperdible dentro de este ramillete? Por supuesto depende de los gustos de cada uno y el mío no es particularmente refinado. Pero déjenme contarles acerca de las fantásticas imágenes y paisajes que conjuran Reed y Reynolds en sus respectivas contribuciones, de la cautivante narración de Silverberg capaz de apaciguar las iras de un emperador, y de la ambicion épica de Simmons. De Egan, Daniel, Rosemblum demasiados favoritos, demasiados buenos momentos. Como aquel en el que me tocó leer a Hamilton bajo un cielo despejado y recostados en el césped mientras mi esposa pintaba una acuarela.

¿Qué más decir? Que no me interesan las tendencias transgresoras ni los híbridos. Que me gusta sentarme al atardecer con una taza de té y una buena historia de ciencia ficción en las manos. De esas de naves y batallas, heroes y villanos. Y que “The New Space Opera” es una experiencia en ese sentido.

THE NEW SPACE OPERA
Editores: Gardner Dozois, Jonathan Strahan.
EOS


2 comentarios:

El Mostro dijo...

En esta línea está muy bueno el libro de Scalzi "Las Brigadas Fantasma".

Bruno R.Ramos dijo...

Muy bueno apresentación del genero SCI FI. Saluto
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